dilluns, 28 d’abril de 2008

diumenge, 20 d’abril de 2008

Silvia Penide

Mi cielo

Voy a contaros mi sueño, cuando era una niña quería volar,
saber si es suave el cielo o por el contrario te puede arañar;
con el paso de los años descubrí que volar no es de humanos,
no hay escalera tan grande y si agito mis brazos no me elevaré.
Tan lejos, tan lejos de ti, donde no me haga daño tu voz;
donde sueñe en silencio tranquila, en la calma de mi corazón,
donde no pueda ya ni oírte , ni tampoco escuches tú mi voz;
donde olvide el daño de mi mente y etérea me quede tranquila.
Con el paso de los años, descubrí que volar no es de humanos,
pero que a veces la mente se eleva y, si tienes suerte,
conoces tu alma gemela, y entonces seguro que vuelas,
yo ahora me agarro a mi cielo, nos damos un vuelo y soñamos arriba
tan lejos, tan lejos de ti, donde no me hace daño tu voz,
donde sueño en silencio tranquila, y en la calma de mi corazón,
donde no puedo ya ni oírte, ni tampoco escuchas tú mi voz,
donde olvido el daño de mi mente y etérea me quedo tranquila.
Tan, tan lejos, tan lejos de ti, donde no me hace daño tu voz,
donde sueño en silencio tranquila, y en la calma de mi corazón,
donde no puedo ya ni oírte, ni tampoco escuchas tú mi voz,
donde olvido el daño de mi mente y etérea, etérea me quedo
me quedo tranquila...
Voy a contaros mi sueño, cuando era una niña quería volar,
con el paso de los años descubrí que volar no es de humanos,
no hay escalera tan grande y si agito mis brazos...
no me elevaré... no me elevaré...
no me elevaré... no me elevaré...
Nou descobriment, nova recomanació,
cantautora gallega, us deixe la lletra,
a internet trobareu la resta...

dissabte, 19 d’abril de 2008

Així em sent...

La princesa que busca cors pintats amb els braços estesos...

diumenge, 13 d’abril de 2008

VICENT ANDRES ESTELLES

LA POLS

La mort creix i prospera misteriosament,
com la pols, amb la pols domèstica, Françoise,
que s’hi va acumulant dessota cada pota
de la taula, Françoise, una pols, unes coses,
semblant a aquelles coses que s’hi fan al melic,
dessota cada pota de la taula, del llit,
en els plecs del melic, una pols, unes coses.


V. Andrés Estellés (L’Hotel París, X)

I em toca de nou l'època Estellés.
Tot va començar el divendres en classe llegint i explicant
poemes seus i sentint, ah, ja sé perquè em dedique a açò!
Per poder explicar a aquest autor, i després a aquesta altra
i després......
Llibre de meravelles, eixe que tots tenim de color blavet.
Eixe fou el primer i que ja vaig compartir amb persones
especials a l'adolescència. Després Hotel París, ja a la facultat.
I ara tornen els dos alhora...quines coses, quanta pols...
quina immensitat pot haver en tanta senzillesa!

diumenge, 6 d’abril de 2008

La maga




Capítulo 1


¿Encontraría a la Maga? Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz de ceniza y olivo que flota sobre el río me dejaba distinguir las formas, ya su silueta delgada se inscribía en el Pont des Arts, a veces andando de un lado a otro, a veces detenida en el pretil de hierro, inclinada sobre el agua. Y era tan natural cruzar la calle, subir los peldaños del puente, entrar en su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el tubo de dentífrico.Pero ella no estaría ahora en el puente. Su fina cara de translúcida piel se asomaría a viejos portales en el ghetto del Marais, quizá estuviera charlando con una vendedora de papas fritas o comiendo una salchicha caliente en el boulevard de Sebastopol. De todas maneras subí hasta el puente, y la Maga no estaba. Ahora la Maga no estaba en mi camino, y aunque conocíamos nuestros domicilios, cada hueco de nuestras dos habitaciones de falsos estudiantes en París, cada tarjeta postal abriendo una ventanita Braque o Ghirlandaio o Max Ernst contra las molduras baratas y los papeles chillones, aun así no nos buscaríamos en nuestras casas. Preferíamos encontrarnos en el puente, en la terraza de un café, en un cine-club o agachados junto a un gato en cualquier patio del barrio latino. Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos. Oh Maga, en cada mujer parecida a vos se agolpaba como un silencio ensordecedor, una pausa filosa y cristalina que acababa por derrumbarse tristemente, como un paraguas mojado que se cierra. Justamente un paraguas, Maga, te acordarías quizá de aquel paraguas viejo que sacrificamos en un barranco del Parc Montsouris, un atardecer helado de marzo. Lo tiramos porque lo habías encontrado en la Place de la Concorde, ya un poco roto, y lo usaste muchísimo, sobre todo para meterlo en las costillas de la gente en el metro y en los autobuses, siempre torpe y distraída y pensando en pájaros pinto o en un dibujito que hacían dos moscas en el techo del coche, y aquella tarde cayó un chaparrón y vos quisiste abrir orgullosa tu paraguas cuando entrábamos en el parque, y en tu mano se armó una catástrofe de relámpagos y nubes negras, jirones de tela destrozada cayendo entre destellos de varillas desencajadas, y nos reíamos como locos mientras nos empapábamos, pensando que un paraguas encontrado en una plaza debía morir dignamente en un parque, no podía entrar en el ciclo innoble del tacho de basura o del cordón de la vereda; entonces yo lo arrollé lo mejor posible, lo llevamos hasta lo alto del parque, cerca del puentecito sobre el ferrocarril, y desde allá lo tiré con todas mis fuerzas al fondo de la barranca de césped mojado mientras vos proferías un grito donde vagamente creí reconocer una imprecación de walkiria. Y en el fondo del barranco se hundió como un barco que sucumbe al agua verde, al agua verde y procelosa, a la mer qui est plus félonesse en été qu'en hiver, a la ola pérfida, Maga, según enumeraciones que detallamos largo rato, enamorados de Joinville y del parque, abrazados y semejantes a árboles mojados o a actores de cine de alguna pésima película húngara. Y quedó entre el pasto, mínimo y negro, como un insecto pisoteado. Y no se movió, ninguno de sus resortes se estiraba como antes. Terminado. Se acabó. Oh Maga, y no estábamos contentos.
I seguisc donant-li voltes a París.
A París, a la Maga, a Cortázar...Ells també van estar al meu viatge. Als dihuit anys vaig conèixer a Itziar, qui em proporcionaria la possibilitat de conèixer altres mons, un d'ells el de Rayuela. Recorde perfectament l'habitació on em vaig llegir la primera vegada la novel·la, en el primer pis d'estudiants on vaig viure. Després, la segona vegada, un estiu en el que em buscava a mi mateixa en els ponts, dins d'un tren vora els camps d'arròs de Sueca...
La memòria és selectiva i estranya.
Cortázar nos persigue, nos hace la vida imposible! em digué Itziar fa dues setmanes en París parlant de Rayuela i dels seus contes. Sí!, li vaig dir. No me voy de aquí sin perderme por los puentes de París.
També em va servir el viatge per entendre Rayuela, el simbolisme dels ponts "un puente no se construye de un solo lado", gran frase, i de l'ambient cultural i "bohemi" que viuria Cortázar. Tant de bo també es poguera viatjar en el temps i tindre una conversa amb aquest home...
C'est la vie, c'est la vie

dimecres, 2 d’abril de 2008

MªAntonieta o Sofia Coppola

MªAntonieta es va construir una aldea per a ella assoles, lluny de l'etiqueta de la cort. Aquesta aldea fou dissenyada pels millors arquitectes, amb un riu, ponts, ànecs, una torre que pareix de palau de conte (ella ja en tenia un de veritat), per jugar a ser una més del poble. Sobretot li agradava jugar a ser la que venia llet, verdulera...vaja, una princesa que jugava a ser una més.
Els excesos, les cambres banyades en or, els jardins verds immensos, es veu que també avorreixen i prompte s'ha de jugar o somniar en altres mons diferents als nostres.
Sofia Copola va rodar una pel·li que reflexava açò. La solitud d'un destí marcat pels seus pares, ser la reina de França als quinze anys...quasi res. Em va encantar la pel·li en el seu moment, sobretot la manera que té la Coppola de rodar, té una sensibilitat especial.
Mirant crítiques he vist el que li va costar el rodatge i com s'ho va poder permetre amb la financiació del seu pare...potser ella siga un altra MªAntonieta i per això necessite jugar a mons ficticis. Probablement s'identificà amb aquest personatge històric, que com tots els femenins de la història ens són tan desconeguts.
Recomanació: Lost in translation (More than this...there is nothing...)